📰 Lectura · 6 min

Tengo 47 años, dos hijos y empecé padel hace 14 meses. Esto es lo que aprendí (y nadie me dijo).

Lo que descubres cuando te metes en una pista a los 47 no se parece en nada a lo que te venden las academias. Esto es lo que ojalá me hubiera contado alguien hace 14 meses.


La confesión que abre este artículo

Tengo 47 años. Padre de dos. Trabajo en banca, hipoteca, perro, lo de siempre. Empecé a jugar al padel hace 14 meses porque mis amigos del trabajo me arrastraron un viernes por la tarde a una pista municipal en Sevilla. Llevaba sin hacer deporte de raqueta desde la universidad. Y sí, empecé tarde y se nota.

Lo digo sin drama: la primera hora fue ridícula. Bolas que se me iban por encima de la valla. Compañero (también novato) mirándome con cara de pena. El árbitro de la pista de al lado simulando que no nos miraba. Volví a casa con dolor en sitios donde no sabía que tenía músculos.

Pero volví la semana siguiente. Y la siguiente. Y empecé a tomármelo en serio. Apunté clases. Compré pala. Vi vídeos en YouTube hasta las dos de la mañana. Lo típico.

Lo que voy a contarte aquí no es un diario de “cómo me hice campeón”. No me hice campeón. Sigo siendo un jugador medianito, de partido de domingo. Lo que tengo es algo distinto: 14 meses de tropezarme con todo lo que un señor de cuarenta y tantos se tropieza cuando intenta aprender este deporte. Y suficiente perspectiva para ver el patrón.

Porque hay un patrón. Y nadie te lo cuenta cuando entras en una academia con la cartera abierta.

Lo que voy a contarte va a ahorrarte, si tienes mi edad o cerca, varios meses de frustración, varios cientos de euros en clases mal planteadas, y probablemente alguna lesión tonta. Sin promesas raras. Sin venderte que vas a jugar World Padel Tour. Solo lo que he aprendido jugando, hablando con entrenadores, y viendo a otros como yo pasar por lo mismo.


Las 5 cosas que nadie le cuenta a un padelista de +40

#1: Tu cuerpo NO es el problema (aunque tú creas que sí)

Esta es la que más me costó tragarme.

Después de las primeras semanas, yo estaba convencido de que mi cuerpo era el límite. “Soy demasiado mayor para esto.” “Mis reflejos ya no son los mismos.” “Si hubiera empezado a los 25…” Lo típico. Y mira, no voy a mentirte: a los 47 mi cuerpo se recupera más despacio que a los 25. Eso es física, no excusa.

Pero el cuerpo no es el problema. El problema es que estás copiando una técnica diseñada para gente con 20 años más de juego en las piernas.

Te explico. La técnica que enseñan en la mayoría de academias está pensada para perfilar jugadores jóvenes a los que les sobra movilidad, articulaciones nuevas y tiempo para hacer 2.000 repeticiones. A los +40 nos enseñan exactamente lo mismo, con la misma exigencia mecánica, y luego se sorprenden de que el codo nos diga basta a los tres meses.

La realidad es que la técnica se adapta a la edad, no al revés. Hay ajustes pequeños — dónde colocas el peso, cómo abres la cadera, en qué momento empiezas el gesto — que cambian completamente lo que tu cuerpo tiene que aguantar. Un señor de 50 con la técnica adaptada juega más años, mejor, y con menos lesiones que un chaval de 25 con la técnica “de manual”.

Cuando empecé a entender esto — gracias a un entrenador veterano que tenía mi edad y seguía compitiendo — todo cambió. Mi codo dejó de doler. Empecé a llegar a bolas que antes daba por perdidas. Y, sobre todo, dejé de pensar que mi edad era el techo.

No lo es. La técnica mal adaptada lo es.

#2: Las clases con jovencitos son la peor opción para ti

Vamos a hablar de algo que casi nadie dice en voz alta.

Cuando te apuntas a clases grupales en una academia normal, te van a meter con quien haya. Y ese “quien haya” suelen ser chavales de 22 a 30 años que llevan jugando desde el instituto. Tú llegas a las 19:30 directo del trabajo, con la cabeza en un correo que dejaste a medias, y te toca compartir pista con tres personas que se mueven como gatos.

Lo siguiente es predecible: te da vergüenza estar con chavales de 25. No los quieres frenar. No quieres ser “el señor que falla todas las dejadas”. Así que aprietas más, juegas peor, y sales pensando que tú no vales para esto.

No es que no valgas. Es que el formato está mal para ti.

Un +40 que está aprendiendo necesita tres cosas que las clases mixtas no dan: ritmo propio, repetición sin presión social, y feedback adaptado a su cuerpo. Cuando aprendes a tu ritmo — y “tu ritmo” no significa más lento, significa el que TÚ necesitas — la curva de mejora se dispara. Cuando aprendes con la mirada de un chaval de 25 esperando a que termines tu turno, la curva se aplana.

Esto no va de orgullo herido. Va de que el contexto de aprendizaje importa tanto como el contenido.

#3: 3 noches a la semana es ridículo (y nadie te lo dice)

Casi todas las academias decentes te van a vender el paquete de tres clases semanales. “Es lo mínimo para progresar.” “Si no, no consolidas.” Lo dicen con cara seria.

Y mira, es mentira. O al menos, es una verdad tan recortada que se convierte en mentira para alguien con tu vida.

Yo tengo dos hijos, mujer, trabajo, una madre con la cadera regular y un perro que necesita salir. No tengo 3 noches a la semana para academia. Punto. Si me obligas a elegir entre padel 3 veces y cenar con mi familia, eligo cenar con mi familia, y se acabó el padel.

Lo que descubrí — y esto lo confirmé hablando con varios entrenadores honestos — es que para un adulto con vida, la fórmula que de verdad funciona es: 1 partido real a la semana + 1 sesión de aprendizaje estructurado en casa = mejor que 3 clases dispersas en la academia.

¿Por qué? Porque el partido te da intensidad real, situaciones reales, presión real. Y la sesión en casa (vídeo, ejercicio específico, repaso de un concepto concreto) te da la parte que las clases grupales casi nunca dan: tiempo para ENTENDER lo que has hecho mal.

Tres clases a la semana sin reflexión = repetir errores tres veces. Una clase + reflexión estructurada = corregir errores.

#4: Si vienes del tenis, tu técnica te jode

Esto es para los Migueles del mundo. Ex-tenistas que cruzan al padel pensando que parten con ventaja.

Partes con ventaja en una cosa: lectura de bola. Y partes con desventaja en casi todo lo demás. El padel no es tenis con paredes. Es un deporte distinto que castiga brutalmente los hábitos del tenis: el swing largo, el peso adelantado, la idea de “pegar fuerte para ganar el punto”.

En padel, ese revés liftado de tenis que tan bien te funcionaba se convierte en una bola que la pared devuelve perfecta para que te la machaquen. Tu saque potente acaba en globo facilón para el rival. Y tu instinto de “voy a por ella” te saca de posición una y otra vez.

Si vienes del tenis, lo primero que tienes que hacer no es aprender padel. Es desaprender tenis. Y eso, paradójicamente, cuesta más que empezar de cero.

#5: Lo que más fallan los +40 es el saque (y casi nadie trabaja en ello)

Pregúntale a cualquier entrenador honesto cuál es el golpe más descuidado en jugadores +40, y te va a decir lo mismo: el saque.

Es lógico. El saque es el único golpe que controlas tú al 100%, sin presión del rival, sin sorpresa. Por eso parece “fácil”. Por eso casi nadie lo entrena. Y por eso casi todos los partidos de nivel medio empiezan ya perdidos en el primer golpe.

Un saque mal ejecutado a los +40 hace dos cosas malísimas: pone la bola fácil al rival (que te machaca), y carga tu hombro innecesariamente cada vez que sirves. Si juegas un partido de hora y media, son 60 saques. 60 oportunidades de hacerte daño en el hombro.

El truco que más me ha cambiado el saque: no busques potencia, busca colocación bajo y abierto. El saque a los pies del rival, pegado al lateral, vale diez veces más que el saque potente al centro. Y cuesta la mitad de esfuerzo físico.

Trabajar el saque específicamente — no como “calentamiento” antes del partido, sino como golpe propio, con su sesión, sus repeticiones, su análisis — es probablemente el cambio que más rendimiento por hora invertida te va a dar después de los 40. Hay recursos específicos sobre el saque dentro del sistema TuPadel que entran en el detalle técnico. Si solo vas a trabajar un golpe este año, que sea ese.


Lo que ojalá hubiera sabido cuando empecé

A los seis meses de empezar, frustrado, busqué algo distinto. No quería otra academia. No quería otro pack de “10 clases por 400 euros”. Quería algo que respetara mi tiempo, mi cuerpo y mi inteligencia.

Encontré TuPadel casi por casualidad — un comentario en un foro de padelistas adultos. Lo que me enganchó no fue el marketing (no hay mucho), fue una frase que leí: “Para el 90% que no puede pagar 40 euros la hora ni tiene tres noches libres a la semana.”

Eso era yo.

Lo que hay detrás es un sistema construido a partir del consenso de 12 entrenadores — gente que se gana la vida enseñando, no influencers — sobre qué funciona de verdad para adultos. PDFs estructurados, no vídeos infinitos. Material que lees una vez, marcas, aplicas en pista al fin de semana, y vuelves a revisar. La versión digital y honesta de tener un entrenador veterano explicándote las cosas con calma.

No es magia. Es ordenar lo que ya está disperso por ahí en tutoriales sueltos, y presentarlo en un formato que un señor de 47 con poco tiempo pueda usar de verdad.

Y, lo más importante para mí: nadie me trata como a un crío. Ni como a un señor mayor al que hay que animar. Me tratan como a un adulto que quiere mejorar a su ritmo, sin pasarse de listo y sin pasarse de complaciente.


La parte honesta

Esto no te va a hacer ATP. No te va a hacer ganar el torneo del club el año que viene. Si lees este artículo esperando atajos mágicos, cierra la pestaña, ahórrate los 9 o 19 euros, y sigue como estás.

Lo que sí te va a hacer es evitarte los 18 meses de frustración que me pasé yo. Te va a dar una estructura para mejorar a un ritmo razonable, sin destrozarte el codo, sin gastarte 1.500 euros en clases que no encajan en tu vida, y sin tener que sentirte el más torpe de la pista cada miércoles.

Es padel para adultos con responsabilidades. No es más, ni menos.


Por dónde empezar (según donde estés)

Si has llegado hasta aquí, probablemente algo de lo que digo te resuena. Te dejo cómo está organizado para que elijas según tu situación. Sin paquetes inflados, sin “promociones que acaban hoy”.

¿Acabas de empezar y todo te suena a chino? El Manual del Principiante (9€) es lo que te va a dar la base — golpes, posición, lectura básica de pista. Lo que el primer entrenador honesto te explicaría si tuvieras la suerte de toparte con uno.

¿Llevas un tiempo, tienes nivel medio, y sientes que estás estancado? El Sistema Padel (19€) está pensado exactamente para esa fase. Es el material más completo del catálogo, el que más usan los que llevan 1 o 2 años jugando y notan que repiten los mismos errores.

¿Tu problema principal es el cuerpo — hombro, espalda, recuperación lenta? Padel Senior +50 (19€) está construido alrededor de la realidad del cuerpo adulto. Adaptaciones técnicas, prevención de lesiones típicas, cómo seguir jugando bien sin pagarlo al día siguiente. Aunque tengas 45, te aplica.

¿Quieres todo el sistema sin pensarlo dos veces? El Padel Master Pack (39€) reúne lo principal en un solo recurso. Sale más barato que una clase suelta en una academia decente.

Y la objeción que sé que estás pensando: “no soy joven, ¿de verdad esto funciona conmigo?” Sí. De hecho, está construido específicamente para adultos con tiempo limitado, cuerpo que pide cuidado, y cero paciencia para academias. Si tienes 47 como yo, o 53, o 60 — eres exactamente para quien está hecho.

Quiero mejorar pero a mi ritmo. Esa frase la dije yo hace 14 meses. Si la has pensado tú también, ya sabes por dónde tirar.


Carlos es el fundador de TuPadel. Este artículo recoge la experiencia compartida de jugadores adultos y el consenso técnico de los 12 entrenadores colaboradores del proyecto.

¿Quieres ver el sistema?

Pasarte de las clases.
Por menos que media hora.

Comprar ahora — El Sistema Padel →

Garantía 30 días · Descarga inmediata · Tuyo para siempre

847+Jugadores
12Coaches
4.9★Valoración
30dGarantía